Cri-Cri, el grillito cantor que aún alegra infancias
Cri-Cri, el grillito cantor que aún alegra infancias

Cri-Cri, el grillito cantor que aún alegra infancias

Hubo hace mucho tiempo un grillito cantor bautizado como Cri-Cri por su creador, el señor José Francisco Gabilondo Soler.

Francisco Gabilondo Soler y Cri-Cri

Nacido el 6 de octubre de 1907 en Orizaba, Veracruz, el señor Gabilondo nunca imaginó el alcance de su curiosidad cuando a los 19 años se interesó por la música y ocho años después, en 1934, la XEW le dio una oportunidad —sin patrocinio, a prueba y casi sin cobrar— que extendería durante 27 años más, llevando alegría a través de Cri-Cri a millones de hogares mexicanos hasta la última emisión de su programa, el 30 de julio de 1961.

Un compañero atemporal

Tuve mi primer contacto con las canciones de Cri-Cri en algún punto de mi infancia temprana, a finales de la década de los 80s. No podría asegurar que fueron mi primer contacto con la música infantil pero sí se convirtieron en el más significativo aunque, como es obvio, no tuve la oportunidad de escuchar directamente al señor Gabilondo en la radio. Sus creaciones me llegaron a través de los discos de vinilo y los cassettes que mis papás y abuelitos compraron en su momento y de los cuales aún conservo algunos con mucho cariño:

Discos de Cri-Cri

Clásicos como La patita, La marcha de las letras, Negrito Sandía (que en estos tiempos de fragilidades hipersensibles seguramente resultará ofensiva a más de uno), El ratón vaquero, El ropavejero y muchos más acompañaron aquellas tardes en que, aburrido de la televisión, me sentaba a disfrutar su música mientras imaginaba los escenarios que don Francisco relataba.

Realmente disfrutaba escuchar Llueve durante los días tormentosos de verano y pensar en los conejitos comiendo lechuga mientras seguían el alegre ritmo del solo de violín (y sí, gracias a esta canción fui un niño al que le gustaba la lechuga).

https://www.youtube.com/watch?v=17RNeMhepYk

También podría decir que gracias a Los caballitos surgió mi fascinación por estos nobles, elegantes e imponentes animales.


Y…¿Qué decir de estas dos? Al momento de escribir estas líneas recurrieron al sucio truco de la añoranza por otros tiempos y personas que ya no están para obligarme a parar por unos minutos, deshacer el nudo en mi garganta y limpiarme los ojos.



Perdón, me alteré. Continuemos.

Hoy, a 116 años del nacimiento y 33 de su partida hacia otro plano, Francisco Gabilondo Soler continúa vigente en el gusto de quienes tuvimos la fortuna de crecer con sus personajes, historias y melodías. Quisiera contribuir para mantener vivo su legado no sólo a través de vivencias y anécdotas de mi infancia, sino compartirlo con las nuevas generaciones para que tengan la dicha de jugar con su imaginación a la vez que aprenden y se divierten cantando.

Vale la pena regalarte algo bonito para que lo compartas con tus hijos, sobrinos o cualquier niño con quien convivas, así que te dejo aquí el sitio web —creado y administrado por los herederos del señor Gabilondo, cual debe ser— y sus redes sociales, incluida su cuenta en Spotify, donde pasarás horas de sana diversión y algo de nostalgia, dependiendo de qué tan viejo seas:

Disfruta más contenido hecho para chicos y no tan chicos, te comparto la entrevista que hice a Guadalupe Ocampo, directora de Caravana Escénica.


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