No hay productos en el carrito.
Hot Narvarte: Un love hotel accesible y cumplidor
Entre las opciones que la Ciudad de México ofrece para que los adultos podamos salir a juguetear y divertirnos, el hotel Hot Narvarte se posiciona como una de las más prácticas en cuanto a la relación calidad/precio.
Mi esposa y yo (en lo sucesivo, Coneja y Conejo, para las reseñas que estaremos haciendo acerca de love hotels y otros niditos de amor que visitemos, de las que esta es la primera) celebramos una fecha especial hace unos días y, en la búsqueda de un lugar donde pudiéramos dar rienda suelta a toda nuestra creatividad y calentura, dimos con la cadena Hoteles Hot. «Muy apropiado el nombre», pensamos mientras cruzábamos una mirada de complicidad.
El elegido fue el que se encuentra en la colonia Narvarte, en la esquina del Eje Central Lázaro Cárdenas y Diagonal San Antonio. Reservamos la Master Suite a través de la app de Hoteles Hot con un costo de 520 pesitos por ocho horas, tarifa super amigable considerando la zona y las amenidades que mencionan incluir, de las que el fajódromo y el potro del amor eran las que más nos interesaba disfrutar, así que nos pusimos guapos y llegamos al lugar con muy buenas expectativas.
Hot Narvarte cumple con lo necesario para que tu estancia en la habitación sea lo más cómoda posible. En los burós encuentras un condón (por si con las prisas se te olvidaron los gorritos y son de un solo round o solo fueron por un rapidín), pañuelos desechables, la carta de bebidas y alimentos, la de la sex shop por si quieren ponerle más sabor al caldo y un código QR que sustituye a las versiones impresas de los menús. En la mesita, un par de botellas de agua, dos vasos y un cenicero. El baño te proporciona un par de toallas de cuerpo completo y una para las manos que son bastante suavecitas, así como secadora para el cabello, gorro de baño, crema corporal y el clásico jabón chiquito.
Las luces cálidas y algunas rojas (que por alguna razón están instaladas a ras de piso y consideramos que funcionarían mejor en las paredes o el techo) dan a la habitación un toque de complicidad que funciona para encender los ánimos, aunque como podrás ver en las fotos, no están bien distribuidas y dejan algunas zonas en oscuridad parcial, lo que le resta puntos si eres como nosotros y te gusta hacer fotos y videos picantes, pero vamos, al final cumplen su cometido y generan una cierta atmósfera.
La cama, una queen size, resultó más cómoda de lo que esperábamos. El detalle de la colcha estampada con el logo del hotel nos pareció coqueto y las almohadas brindan un buen nivel de confort, además de que la cabecera se presta para juguetear a gusto.
Luego está el…no sabemos aún como llamarle. Uno pensaría que se trata del fajódromo y sabemos que no suelen ser lo más cómodo del mundo, pero este está bastante rarito y curioso, aunque es funcional siempre y cuando los ocupantes tengan estaturas adecuadas; de otro modo, no me imagino a gente más bajita tratando de maniobrar entre esos tubos y el asiento que, dicho sea de paso, no está fijo (suponemos que el motivo es que quien se siente o apoye en él pueda balancearse), lo que le quita firmeza y hasta un poco de practicidad. Eso provocó que no dejáramos de echar de menos al querido potro del amor que, por cierto, debía estar en la habitación y no fue así.
Otro detalle que no dejó de llamar nuestra atención fue lo mal ventilada que está la habitación. Soy fumador y disfruto mucho el clásico cigarrito después de coger, pero no me sentí nada cómodo al darme cuenta de que, pese a que me lo eché prácticamente sacando la cabeza por una de las dos pequeñas ventanas, el aroma se quedó por un buen rato haciéndonos compañía, por lo que preferí cuidar a Coneja y fumar lo menos posible hasta que salimos de ahí.
Por otra parte, y aunque sabemos que es una práctica común en varios hoteles y moteles, no es agradable que para tener acceso al control remoto de la televisión pidan una identificación oficial (en este caso, dejamos «en garantía» mi INE) y peor si la pantalla no está bien configurada, lo que es una lata si pensamos en que uno tiene ganas de ver porno decentemente y el estar ajustando la configuración distrae.
Ya para rematar, uno sabe perfectamente a qué hora entra y a qué hora debe salir. Coneja y yo estábamos en la regadera y ya casi listos para agarrar nuestras cositas e irnos cuando el teléfono empezó a sonar con el obvio afán de despertarnos en caso de habernos quedado dormidos para avisar que ya debíamos desalojar la habitación. Sin embargo, si después de 10 timbrazos no recibes respuesta, ¿No sería lógico (y hasta un poquitín educado) esperar cinco minutos antes de insistir? La amabilidad es básica cuando se trata de servicio al cliente y el sentido común otro tanto, por lo que Hot Narvarte haría bien en poner atención a esa clase de detalles que, al final, pueden hacer la diferencia.
Veredicto
Si bien el ambiente lo ponen las personas y tanto como Coneja y yo somos muy…animosos, siempre es deseable que el entorno también contribuya para tener una velada lo más cachonda y divertida posible. Supongo que tendremos que conocer otras sucursales de la cadena para ver qué variantes hay entre una y otra, cuál apapacha más a las parejitas (o grupos, que eso sí, un punto muy a favor es que son hoteles Swinger Friendly) que lo visitan y en cuál nos sentimos más cómodos, así que mientras, considerando que el precio es más que justo y funciona bien si buscas un lugar dónde amanecértela trepado en el guayabo con algún toquecito kinky, les daremos 3.5 de cinco conejitos en nuestra escala.
Procuraremos reseñar un love hotel, motel, hotel o cualquier otro tipo de espacio donde podamos dar rienda suelta a nuestros instintos, por lo menos una vez al mes, así que no dejes de perderte esta nueva sección, que encontrarás haciendo click aquí. Del mismo modo, si hay algún nidito de amor que te dé curiosidad y no te atreves a explorarlo, cuéntanos en los comentarios. Para nosotros será un placer ir a conocerlo y contarte cómo nos fue.
¿Me invitas un cafecito?