Un breve análisis a las películas de It mientras vuelve Welcome to Derry
Parece verdad que, si uno se aleja lo suficiente de Derry, comienza a olvidar todo lo que sucede ahí.
Todos los fans de It, probablemente la obra más aclamada de Stephen King, esperábamos con ansias el estreno —y, cada semana, el nuevo capítulo— de Welcome to Derry, serie que recién terminó su primera temporada y aborda con mucho más detalle el origen y desarrollo del ente que se oculta detrás del maquillaje de Pennywise, el payaso bailarín.
Si ya viste toda la serie, seguro estás más que listo para disfrutar este review tanto a la obra de los 90s protagonizada por Tim Curry, como al remake de dos partes donde Bill Skarsgård se encarga de aterrorizar al Club de los Perdedores. Este pequeño análisis comparativo te servirá tanto si eres un fan joven que le entró a Welcome to Derry sin haber visto las obras anteriores o leído el libro, o bien, si eres un viejo lobo de mar que ya conocía el trabajo de Stephen King y te gusta la idea de clavarte en la textura, además de lo ociosamente entretenido que resulta comparar y analizar de un modo mucho más completo las adaptaciones de 1990 y 2017/2019.
Bonus de It 1990: El idioma
Siempre he preferido disfrutar una buena película en su idioma original porque considero que ayuda a que te envuelva completamente y hace la experiencia más completa, pero en este caso, su doblaje es sencillamente entrañable; me remite a esos años en que la vida era más simple y, entre otras cosas, asustarme era mucho más sencillo. El intro de la película, los tartamudeos de Bill, las voces de los chicos y de Pennywise, incluso las del Club de los Perdedores ya como adultos, todos esos son recuerdos chingones que el doblaje de It 2017 nunca superaría.
Bonus de It 2017/2019: El cameo de Stephen King
Como si de un Stan Lee terrorífico se tratara, Stephen King apareció tras el mostrador de Rosa de segunda mano, ropa de segunda mano cuando Bill se reencontró con Silver en su regreso a Derry, echando en cara al escritor los pésimos finales de sus libros, encajándole el colmillo con el precio de la bicicleta y bebiendo un mate como si nada. Eso se llama «Fan service» y no jaladas.
Ahora sí, vámonos con la carnita. Sírvete tu bebida favorita, toma asiento, ponte cómodo y disfruta por un buen rato, que este artículo está diseñado para gente a la que le gusta leer.
El maquillaje que cubre al mal
La caracterización de Bill Skarsgård como el temible payaso asesino, alias Bob Gray, es casi totalmente fiel a la descrita en el libro; sin embargo, eso mismo le juega en contra porque visualmente es aterrador y sabes que te va a sacar un par de buenos ped…azos de alma; tiene lógica que un cabrón payaso con esa apariencia se esconda en el drenaje y sea capaz de desollarte. En contraparte, el Pennywise de Tim Curry trae más onda de payaso infantil; su rostro y expresión son más fríos, lo que ayuda a generar esa sensación de desconcierto que te hace preguntarte «¿Qué carajos hace un payaso como ese parado en medio de la nada con un manojo de globos?» Ambos son excelentes, a su manera.
¿Qué es Eso?
En el remake de 2017, durante el ataque en casa de la señora Kersh, It revela a Beverly que viene del espacio. Sin embargo, fue hasta que los Perdedores se reunieron en la casita club para realizar una vieja ceremonia de los nativos americanos que involucra un espacio cerrado, humo y alucinaciones, que se dieron cuenta de la magnitud del asunto. Fue justo en ese momento que Mike y Richie, los únicos que soportaron la humareda, lograron ver la llegada de It por lo menos un millón de años atrás, envuelto en fuego y relámpagos, a lo que terminaría no sólo por convertirse en Derry, sino en una extensión de la misma entidad. La forma en que los habitantes de esa ciudad ficticia muestran indiferencia al sufrimiento ajeno les viene de origen, casi de la mano con la discreta pero constante prosperidad de la misma. It es Derry del mismo modo que Derry es It; rezuma maldad y violencia por cada rincón y parece no tener remedio. Me recuerda un tanto a…México.
En tanto, It 1990 toca el tema apenas por encimita, cuando los Perdedores se dan cuenta poco a poco de que Derry está completamente influenciada por la entidad al revisar los periódicos que Mike les entrega en la biblioteca y recordar la forma en que nadie les ayudó cuando estuvieron en peligro, siendo niños. De ahí en más, no hubo mayor profundidad.
La araña, la tortuga y el Macrocosmos
Todo bien va acompañado de un mal, y viceversa. Así, tiene lógica que It provenga de otro plano en el que Maturin, la tortuga, creó por accidente nuestro mundo al vomitar tras un malestar estomacal. Al llegar a él, It se sintió como en casa; la Tierra estaba casi mandada a hacer para él, por lo que la convirtió en su refugio y coto privado de caza donde su presa favorita son los niños, pues puede manipular sus temores con mayor facilidad y aderezarlos con el miedo, que da un mejor sabor a la carne.
A continuación, la forma en que ambas adaptaciones abordan el tema del Macrocosmos (aunque, al parecer, Welcome to Derry sí empieza a explotar ese lado y en sus siguientes temporadas lo hará con mayor profundidad):
El hambriento despertar de Pennywise
It 1990 muestra a un Mike Hanlon asustado por la sospechosa desaparición de niños que le recuerda cómo comenzaron las cosas durante su infancia. Por su parte, It 2019 se mantiene casi completamente fiel al texto de Stephen King al mostrar con crudeza no sólo la forma en que los habitantes de Derry tratan a los integrantes de la comunidad LGBT a través de la golpiza que propina un grupo de bullies a Don Hagarty y Adrian Mellon, sino lo que sucede luego de que este último es lanzado al canal donde el menor de sus problemas hubiera sido morir ahogado. Por mucho, esta secuencia transmite de forma inquietante y clara lo que se lee en el libro.
La muerte de Georgie
La primera víctima «importante» de Pennywise tiene una muerte horrible, tanto en el libro como en las dos adaptaciones. Ambas escenas están bien logradas y transmiten la sensación de que el espectador vivirá una auténtica pesadilla. Ambas te hacen desear entrar a la pantalla para detener al pequeño porque sabes bien lo que sucederá; te angustia, pero en el fondo deseas el desenlace con morbosas ansias. Sin embargo, gracias a la tecnología y a la relativa mayor apertura que se vive en la actualidad, It 2017 se atrevió a ir más allá y regalarnos una muerte deliciosa, agónica y explícita.
Come together!
Una de las principales características de It es atacar a sus víctimas a través de sus miedos más profundos. Así, la novela muestra el primer contacto con Bill a través del álbum fotográfico de Georgie; a Ben se le presenta en forma de momia, a Eddie en forma de leproso, a Stan en forma de niños ahogados en el contenedor de agua de Derry, a Richie a través de la estatua de Paul Bunyan, a Mike en forma de un pájaro gigante y a Bev a través de voces y borbotones de sangre en el baño de su casa.
It 1990 cambia las situaciones de Ben (primero en forma de su padre, después adquiere la de la momia), Eddie (la ya mencionada escena de las regaderas), Stan (personas ahogadas dentro de una casa, que bien podría ser la de Neibolt Street), Richie (un hombre lobo en el sótano de la escuela) y Mike (cuando se une al Club de los Perdedores y una fotografía del álbum de su padre cobra vida). Por su parte, It 2017 cambia los encuentros con Bill (en el sótano de su casa a través de la forma de Georgie), Ben (un niño decapitado en el sótano de la biblioteca), Stan (una pintura), Mike (un incendio en la carnicería)…y en el caso de Richie, se concreta a una escueta línea: «Me dan miedo los payasos«.
Respecto al reencuentro que Pennywise tiene con cada miembro de los perdedores por separado, el libro marca que, al volver, todos debían recorrer Derry por su cuenta para ver qué tanto recordaban de lo sucedido 27 años atrás, así que Ben va a su amada biblioteca, donde además de recuperar su carnet de usuario recibe un globo y un buen susto a manos de It, quien adquirió la forma de Drácula. Por cierto, Ben es el primero en recordar algún indicio del Rito de Chüd mientras deambula por ahí. En tanto, Eddie visita el establecimiento de Tracker Bros., ahora desierto y donde durante su infancia los chicos solían jugar baseball; recibe la visita de It en la forma del leproso que tenía cierta fijación con su penecito de prepuberto, de Tony Tracker (uno de los administradores del lugar), Greta Bowie (su crush, muerta en un accidente automovilístico a los 18 estando hasta arriba de alcohol y drogas) y el buen Patrick Hockstetter. Richie se enfrenta de nuevo a la estatua de Paul Bunyan, aunque el susto mayor le viene al notar que la marquesina del Centro Municipal muestra la alineación de un festival de rock donde todas las estrellas están muertas; un toque muy cool que muestra los refinados gustos del escritor al incluir a titanes de la talla de Buddy Holly, Marvin Gaye, Jimi Hendrix, Keith Moon, Jim Morrison y John Lennon, aunque claro, el difunto que saca de sus casillas a Rich es…él mismo. Bill no tiene ningún encuentro marcado en particular con It, aunque no hace mucha falta; todo en Derry le recuerda para qué regresó. Y de todos ellos, es Bev quien tiene el encuentro más revelador al buscar a su padre en la que fuera su casa durante aquellos años y toparse con la «señora Kersh», quien amablemente le invita un té y le platica que su padre se llamó Bob Gray antes de convertirse, sucesivamente, en la bruja de Hansel y Gretel, el padre de Bev —que, sin tapujos, confiesa las negras intenciones que siempre tuvo para con su niña— y en Pennywise, quien dice ser el último sobreviviente de una raza agonizante que vino del espacio exterior.
En cuanto a las adaptaciones, It 1990 hizo un revoltijo con todos los reencuentros, a excepción del de Beverly. De ahí en fuera, la cosa fue tan random como poner a Richie en la biblioteca en lugar de Ben o autospoilear la muerte de Stan al mostrarle su supuesta tumba a Bill. It 2019 no lo hace mucho mejor, aunque respeta la visita de Bev a casa de la señora Kersh y retoma (a medias, ¡muuuuuuy de panzazo!) la pesadilla de Richie con su buen amigo Paul Bunyan y la visita de Ben a la biblioteca.
Amor, deseo y abuso de menores
La sexualidad incipiente de este grupo de mocosos queda manifiesta, principalmente, a través de tres situaciones:
- El acoso sexual de que es víctima Eddie se manifiesta cuando Pennywise, en forma de un vagabundo leproso, se ofrece muy acomedidamente a darle un mamazo. It 2017 sí presenta al leproso, pero la candorosa oferta quedó descartada, limitándose a la persecución en Neibolt Street, mientras It 1990 cambió totalmente el contexto y lo llevó a las regaderas de la escuela para crear una de las escenas más traumatizantes (y el pretexto para que los niños cochinos de los 90s nos negáramos a bañarnos) en las que, sin ser explícita, la frase «Vuelve cuando quieras, y no olvides traer a tus amigos» adquiere más de un significado.
- El abuso sexual sufrido por Beverly a manos de su propio padre. En el libro, Alvin Marsh sí llega a hacer insinuaciones directas a su pequeña hija; It 1990 muestra únicamente los celos de un padre sobreprotector y golpeador al mismo tiempo, mientras It 2017, sin sugerirlo tan abiertamente como la novela, sí muestra cierta tensión sexual entre Al y Bev.
- Todo el revoloteo hormonal alrededor de Beverly. En el libro, Ben ama a Bev, Bev ama a Bill, y aunque Ben se encela ligeramente, lo acepta porque asume que no puede superar el magnetismo y fuerza de su amigo. Las adaptaciones de 1990 y 2017 sí tocan el triángulo amoroso; la primera de un modo muy discreto, y la segunda va un poco más allá, mostrando besos de Bev con los dos chicos (aunque lo de Ben fue más inocente, al besarla para sacarla de las luces de muerte de It en una escena que no tuvo ningún sentido y se vio más como un gancho para atrapar la atención de los espectadores más jóvenes que como una parte integral de la historia).
Respecto al poema que Ben escribió a Beverly, en la novela, ella pregunta a Ben si él había sido el autor y éste lo niega al principio, aunque después termina por aceptarlo; en It 1990 esto se cumple, pero ya en la etapa adulta de los personajes, mientras en It 2017, Bev hace la misma pregunta a Bill tras la limpieza colectiva del baño. - Para cerrar este punto: la secuencia tabú que ninguna de las dos adaptaciones se atrevió a incorporar: la orgía de niños en el drenaje de Derry para recobrar la unidad, amistad y amor que existía entre ellos y comenzaba a disolverse, ideada por Bev y aceptada a regañadientes (al principio) por todos y cada uno de los Perdedores, siendo Eddie el primero en acelerar su respiración (y no precisamente gracias al asma), y terminando con Bill. Lo más cercano a eso, y ya rascándole para encontrar el lado morboso: la escena en Los Barrens donde Bev obsequia un inocente y tierno beso en la mejilla a Richie y Eddie en It 1990, y la forma en que todos la sabrosean mientras toma el sol tras el chapuzón colectivo en It 2017 que, con un par de gramos de malicia, hubiera quedado magnífico.
La llamada que nadie quería recibir
Tras la reaparición de un Pennywise sediento de sangre y venganza, a Mike no le queda otra que reunir a sus viejos amigos para hacer frente a la amenaza. ¿Qué hacía cada uno de ellos en ese fatídico momento? Según el libro de King, Bill recibe la noticia mientras se encuentra en Inglaterra trabajando al lado de su esposa, Audra, a quien deja en tierras británicas, no sin antes advertirle que por nada del mundo puede llevarla a Maine; Ben va a un bar y se ahoga en whiskey para pasar el susto antes de viajar a Derry; Eddie deja el negocio de conductores en manos de su esposa, quien es espantosamente parecida a su castrante madre; Richie abandona de forma repentina su trabajo como el locutor de radio más popular en Los Angeles; Beverly sale de Chicago, no sin antes tener un —literalmente— sangriento incidente con su marido, el abusivo y golpeador Tom Rogan; y Stan, incapaz de lidiar con los recuerdos que le llegan todos juntos y de golpe, termina cortándose las venas y muriendo desangrado en la bañera.
It 1990 tiene ligeros cambios respecto a la forma en que algunos de los Perdedores reciben la noticia. Por ejemplo, Ben, convertido en un exitoso arquitecto, recibe la llamada tras regresar de una ceremonia donde fue galardonado acompañado de una atractiva chica; Eddie se entera de lo que sucede en Derry mientras vive en casa de su madre —no de su esposa, aunque para efectos prácticos es lo mismo— y Richie es avisado al terminar su participación en un show televisivo, no de radio.
Por otro lado, It 2019 muestra a Eddie chocando su auto a pesar de ser analista de riesgos; a Ben interrumpiendo una videollamada con sus socios en el despacho de arquitectos, y a Richie arruinando su standup. Mención especial merecen la escena del suicidio de Stan, más oscura e inquietante que la versión noventera, y la forma en que Tom agrede a Bev con el famoso cinturón que utilizaba «para darle lecciones» e incluso un puñetazo que arrancó más de una exclamación indignada en las salas de cine.
Henry Bowers y absolutamente todo su entorno
Este chico estaba completamente loco y eso radicaba, más que en la influencia maligna de It sobre Derry, en la forma en que su padre (un loco veterano de guerra al que no tuvo ningún sentido disfrazar de policía en It 2017, ni siquiera para justificar su muerte a manos de su propio hijo) moldeó el odio y el rencor irracionales en él; muestra de ello es el desprecio patológico por la familia Hanlon, por lo que llegó incluso a matar al perro de Mike e intentar otro tanto con este. Sin embargo, y para decepción de Henry, estas canalladas no menguaban los malos tratos recibidos de parte de Butch (a quien, por cierto, It 1990 ni menciona). La influencia de «las voces de la Luna» serían también un factor decisivo en el actuar de Henry a través de una mezcla de miedo y fascinación, pero éstas serían notorias en It 1990 hasta la etapa adulta del granuja, y en It 2017, sencillamente, ni existieron. En todo caso, ambas adaptaciones muestran a un bully con cara de malo y actitud de matón, pero desperdician el insano brillo en su mirada, capaz de desconcertar incluso al más osado de sus secuaces: Patrick Hockstetter.
Hablando de Patrick, es una pena que (de nuevo) un personaje con ese peso haya sido desperdiciado. ¿Qué se puede decir de un sociópata que no sólo colecciona moscas muertas en su lapicera o encierra animales en una vieja nevera hasta que mueren, sino que es capaz de asfixiar a su hermanito menor sólo porque sus padres no le sirven la comida a tiempo por dedicar tiempo y cuidados al bebé? It 2017 apenas lo mostró como un larguirucho pirómano que se fue temprano de la fiesta, pero eso es mejor que lo realizado por It 1990: nada.
El Rito de Chüd (y cómo sirvió para dos cosas a la hora de matar a Pennywise)
En la obra original, Bill encuentra en la biblioteca un libro en el que se detalla el Rito de Chüd, de origen himalayo. A los seres como It se les llamaba Taelus y la única posibilidad de derrotarlos consistía en superponer la lengua del ente y del humano que se atreviera a retarlo para después contar chistes y adivinanzas por turnos hasta que uno de ellos se reía. Si el desafortunado era el humano, el Taelus devoraba su cuerpo y su alma; en el caso contrario, dicho ser estaba obligado a irse lejos por cien años.
Para efectos prácticos, ninguna de las dos adaptaciones toma elementos del rito como tal; supongo que eso de enredar y morder lenguas no hubiera sido muy práctico de llevar a la pantalla, así que It 1990 se limitó a establecerlo como la unión entre los Perdedores al tomarse de las manos en círculo para contrarrestar el peligro. It 2019 fue un poco más allá y, si bien no respetó el origen himalayo del ritual, sí lo adaptó a un origen autóctono de los nativos americanos, aunque Muschietti le mete mucho de su cosecha con todo ese rollo de reunir objetos de la infancia de cada uno e incinerarlos dentro de un contenedor de piel a manera de sacrificio mientras se toman de las manos, a riesgo de que la misma energía generada por la batalla entre la luz y la oscuridad los consuma (detallito que, por cierto, el mañoso de Mike se guardó hasta que Penny lo balconeó). Eso sí, hay que reconocer un elemento que, aunque pasa casi desapercibido por lo básico que es, resulta muy importante: la batalla psicológica que cada uno de los protagonistas libra contra It.
Otro tema importante es, por supuesto, el desenlace del enfrentamiento. La novela muestra como punto central el enfrentamiento entre It y Bill —quien vulnera a su oponente con la frase que su madre le enseñó para curar su tartamudeo, «Castiga exhausto el poste tosco y recto e insiste infausto que ha visto los espectros» y recibiría alguna ayuda de la tortuga mientras flotaba en el macrocosmos— y al que después se uniría Richie, donde por poco vencen al ente en su propia cancha, aunque contraatacó con tal fuerza que fue necesaria la intervención de Eddie y su posterior muerte tras haber perdido el brazo en las fauces de la araña —la representación más vívida del terror que los cinco perdedores sentían, considerando que Mike estaba recuperándose en el hospital tras haber sido atacado por Henry—. La consumación de la venganza no pudo ser más exquisita, con Ben destruyendo los huevecillos que puso It (sí, esa cosa infernal era hembra) y Bill enterrando sus manos desnudas en el tórax del monstruo y desgarrando su corazón.
It 1990 presenta a una araña de plastilina bastante feíta (aunque aceptable, considerando los recursos tecnológicos de la época) a la que Bill es el primero en enfrentarse y causar daño al recitar la frase antes citada sin tartamudear. En esta versión vuelven el tirachinas y los proyectiles de plata, con los que Bev logra herir de muerte a Pennywise, aunque sin conseguir rescatar a Eddie de las garras del monstruo, quien deja caer a nuestro hipocondríaco favorito causándole la muerte. En venganza, Bill, Bev, Richie y Ben siguen a la araña malherida hasta su madriguera y le arrancan el corazón, cara de loco de Richard Thomas incluida.
It 2019 se dio vuelo con la creatividad y los efectos especiales en este rubro, para bien y para mal. El CGI aplicado a la forma «definitiva» de Pennywise cumple muy bien con su cometido, aunque los detalles son los que marcan la pauta. Recurrir al viejo terror de Bev —la bruja de Hansel y Gretel— no tuvo sentido, del mismo modo que dar a Eddie una personalidad excesivamente cobarde y a Mike un cariz manipulador como trasfondo de sus acciones —cuando, de hecho, ni siquiera debió estar ahí—. Por otra parte, fue de aplaudirse la sutil forma de llevar el enfrentamiento a un plano en que cada uno de los perdedores tuvo un choque psicológico contra Pennywise (entre los más notables, Bill admitiendo que se negó a jugar con Georgie el día de su muerte, algo absolutamente innecesario, considerando que el chico ya cargaba con suficiente culpa; Ben encarando que su mayor miedo es morir solo; Bev haciendo frente a todos y cada uno de los que la maltrataron, ya fuera física o emocionalmente), así como la inclusión de los fuegos fatuos como parte esencial del monstruo. Sin embargo, y a pesar de que la muerte de Eddie hace más justicia al texto original que su contraparte noventera, el final pierde fuerza al revelar que la forma de acabar con Pennywise era haciéndole bullying y permitiendo que los demás Perdedores compartieran el placer de aplastar el corazón del villano.
Easter eggs y otras delicias
Ambas adaptaciones tienen guiños al texto original que, sin afán de sonar pretencioso, son un auténtico apapacho para los fans de hueso colorado. Así, tenemos que tanto It 1990 como la versión 2019 muestran al «Gran Bill» montando a Silver al tiempo que grita su icónico «Hi ho, Silver! ¡Away!» y se enorgullece de su compañera de juegos diciendo que con ella venció al diablo; ambas dejan ver que Richie nota que Bill no siempre tartamudea, o el excelente sentido de orientación de Eddie. En los dos casos, Pennywise se refiere a sí mismo (o misma, o «misme», para les compañeres) como «eterno devorador de mundos», y de igual modo, se pueden ver los restos de aquellos que se han perdido en las profundidades del desagüe de Derry.
Entre las particularidades exclusivas de la adaptación noventera se pueden contar referencias como la falta de apetito de Bill al llegar a Derry, la reparación de Silver a manos de Bill y Mike —naipes incluidos—, el saquito de monedas que utilizaba el guardia asesinado por It al ayudar a Henry a escapar de Juniper Hill, los cascos de minero que Mike guardaba para cuando bajaran todos a las cloacas, el relato sobre cómo Ben perdió todo el peso que le sobraba o los proyectiles de plata recuperados por Mike. En tanto, It 2019 también tiene lo suyo, desde el guiño a The shining durante la alucinación de Beverly encerrada en el baño («Here’s Johnny!») hasta la desaparición de las cicatrices dejadas por el juramento hecho cuando eran niños, pasando por las constantes bromas sobre que Bill no sabe escribir finales para sus novelas (pedradón amistoso de Muschietti para King), las apariciones de Betty Ripsom, el Mustang de Richie o la casita-club subterránea. Apreciar todos y cada uno de estos detalles en pantalla se sintió muy parecido a abrir una caja de chocolates finos para comerlos lenta y placenteramente.
La hora de los tomatazos: omisiones imperdonables e inventos innecesarios
Como seguro le pasó a todo fan de esta historia, hay cosas que nos hubiera encantado ver en ella, cosas que no entendemos cómo llegaron ahí y otras tantas que se dejaron de lado inexplicablemente. En el primer caso se puede mencionar, en principio, el destino de Derry tras la muerte de It. Como mencioné antes, la ciudad es una extensión del ente, cosa que adquiere mucho sentido cuando personajes que estuvieron ligados de una u otra forma con la infancia del Club de los Perdedores sufrieron muertes por demás extrañas y prácticamente todo el centro de la ciudad se hundió, como si la pérdida de la prosperidad y «protección» de Pennywise le hubiera obligado a mostrarse como el agujero infernal que en realidad era. It 1990 ni siquiera toca este tema, e It 2019 apenas si permite ver el derrumbe de la casa localizada en el número 29 de Neibolt Street.
Por otro lado, en It 2019 hay tres situaciones en específico que lucen como simple relleno sin sentido: la recolección de «objetos para el sacrificio» por parte de cada uno de los Perdedores —cosa que ralentiza la trama y, como ya dije antes, no era requisito para poder realizar el Rito de Chüd—; las premoniciones de Bev con las que, sin querer, Andy Muschietti casi creó una paradoja: ¿Beverly empezó a ver el futuro después de estar atrapada en los fuegos fatuos? Si fue así, ¿no pudo prever que todos perderían la memoria al alejarse de Derry? Si ella supo desde un inicio que Stan se suicidaría, ¿no debió haber hecho algo para evitarlo? Si en realidad olvidó todo lo sucedido cuando se mudó, ¿el haber vuelto al lugar de su infancia reactivó no sólo su memoria, sino sus dotes como vidente? Vaya usted a saber, pero yo no la compro. Insisto: fue algo absolutamente innecesario, tanto como la carta de despedida de Stan en la que (supongo) se trata de empoderar a los Perdedores. Vamos, ¡Son El Club de los Perdedores, y aún así destrozaron a un ser milenario lleno de maldad! No necesitaban eso.
En contraparte, Muschietti se comió completamente lo que el libro y la versión de 1990 cuidaron muy bien de incluir: la importancia de Audra Phillips. Después de todo el jaleo se ve a Bill en un estudio acogedor, de regreso a su vida como escritor y completamente quitado de la pena respecto a su mujer. No hay Audra secuestrada por Tom Rogan (quien sí fue prescindible en It 1990), ni atrapada dentro de un capullo en estado catatónico, ni mucho menos protagonizando su emocionante recuperación mientras Bill cruza Derry a toda velocidad sobre Silver con ella a bordo. Nada, absolutamente nada sobre ella, con lo que el final quedó, simplemente, destrozado.
Por último, todo ese asunto con la sexualidad de Richie. En serio, ¿alguien puede decirme cuál fue el punto al convertir al chico Tozier en homosexual de closet? El mismo Stephen King ha dicho que no existe ningún indicio de ello en su obra y, aunque al final estuvo de acuerdo con el cambio, no deja de verse como algo metido con calzador. La pluralidad y la inclusión a través de los medios audiovisuales son algo completamente deseable y necesario, pero vamos, esto tuvo tanto sentido como cuando hicieron que Patroclo fuera sobrino de Aquiles en Troya (y no su amante, como se indica en La Ilíada) sólo para no dañar el estatus de sex symbol heterosexual de Brad Pitt. Como sea, he ahí a un Richie Tozier metido en la escena más cursi de toda la película, tallando en el Puente de los Besos su inicial y la de su amigo muerto sólo para dar gusto a los progres. Qué pendejada.
Así las cosas, espero que este largo y tendido artículo haya sido de tu agrado y te dé bastante para pensar mientras llega la siguiente temporada de Welcome to Derry. Personalmente, a mi esposa y a mí nos dieron ganas de volver a ver la mini serie noventera, el remake de Muschietti y, ¿Por qué no? Una releída al libro, terminando de ver las pelis.
Al no tener encima la censura hollywoodense, el director argentino ha comenzado a darnos una auténtica joya donde podemos ver a un Pennywise mucho más apegado a la obra de Stephen King, de la mano de la brutal interpretación de Bill Skarsgård. Las capas de tierra, cuerpos putrefactos, extremidades mutiladas y tiempo, empiezan a desvanecerse en un recorrido hacia el pasado que, si corremos con suficiente fortuna, provocará coulrofobia a muchas más generaciones de niños. ¿Esperas con ansias los siguientes despertares de It?
¿Me invitas un cafecito?




















