¿Quién de nosotros no disfrutó los clásicos programas educativos cuando éramos niños? Producciones como Plaza Sésamo, The Muppets o (en el caso de las nuevas generaciones) El show de Barney y Dora la exploradora han contribuido a que los chicos no llegáramos tan en blanco al kinder y se nos facilitara un poco la tarea de aprender lo más básico en nuestros primeros pasos dentro de la vida académica.
Imagina que un programa televisivo aún te guiara como cuando eras niño; que continuara presente dentro de tu vida adulta sin que pudieras ya no digamos percibirlo, sino apenas tener la más ligera sospecha. No suena tan descabellado si se consideran los principios básicos del marketing, que se han vuelto aplicables a prácticamente cualquier aspecto de la cotidianidad gracias al incesante bombardeo al que nos somete la industria del entretenimiento y el consumo.

Bajo esa premisa y a manera de parodia a programas como los ya mencionados, los británicos Becky Sloan y Joseph Pelling lanzaron, entre el 29 de julio de de 2011 y el 19 de junio de 2016, una miniserie compuesta por seis cortometrajes titulada Don’t hug me, I’m scared («No me abraces, estoy asustado», en español). Lo que parece un inocente programa para chavitos se convierte en un viaje psicodélico empapado en sangre, tripas y violencia psicológica, pero no se queda sólo en una grotesca forma de matar el tiempo. Veamos los capítulos y las sorpresitas que guardan para el espectador; dale play a cada uno de ellos antes de leer el análisis correspondiente.
Creativity
Uno de los puntos básicos de prácticamente cualquier programa infantil es desarrollar la creatividad en su pequeño público; este capítulo parece seguir esa línea…hasta que Red Guy, Yellow Guy y Duck —los tres protagonistas— deciden seguir demasiado al pie de la letra el consejo de la libreta y llevar a cabo sus propias ideas.
A quienes dictan la manera de entretenerse (y de pensar) de las masas no les gusta eso. Ellos quieren que te mantengas dentro de la caja, que no razones por ti mismo y sigas el guion que ya escribieron para ti. Obedece, o podrían pasar cosas horribles si sigues a tus propios pensamientos.
Time
«¡Rápido, cada minuto cuenta!«, es el mensaje que domina en este corto. No importa si quieres procrastinar (echar la hueva, pues) un rato antes de empezar a hacer tus cosas o disfrutar tu programa favorito; el tiempo corre y no se detendrá, así que deberás intentar ser más rápido que él en una carrera que perderás de cualquier manera. No te quedes sentado ahí meditando sobre la muerte ni el tiempo como constructo social y produce, genera, consume; no te quedes atrás a la hora de adquirir el gadget que todos quieren y que en menos de un año será obsoleto (hola, Apple). Lo demás no importa porque, tarde o temprano, a todos sin excepción se nos agota el tiempo.
Love
Te han dicho que necesitas amar y sentirte amado. Como si se tratara de un manual, ellos te indican muy claramente a quién y de qué modo debes amar para que lo entiendas y no te salgas del redil. Te harán ver que en realidad estás solo y nadie va a salvarte de eso a menos que te apegues al libreto y ames a alguien bajo los términos y condiciones impuestos por quien dicta las reglas. Poco importa si tus deseos se apegan a eso, si quieres amar a la Naturaleza, a alguien de tu mismo sexo o a ti mismo; lo que cuenta es que perpetúes la tradición como ellos quieren.
Computers
Internet es una herramienta maravillosa si se sabe usar; de otro modo, se convierte en un enorme pozo lleno de ocio, fatuidad y pretensiones. A pesar de ser conscientes de ello, la gran mayoría nos dejamos envolver por ese seductor juego de procrastinación (y recopilación de datos) en el que no importa si nuestras preferencias son captadas por cualquier cantidad de empresas con fines comerciales mientras podamos saber qué tipo de pan dulce somos según nuestro signo zodiacal o logremos estar «a la moda», ya sea utilizando el avatar más reciente o comprando lo que el marketing nos ofrece. Sin embargo, si alcanzamos a percatarnos de estas triquiñuelas, debemos ser cuidadosos y tratar de no exponerlo a los cuatro vientos, pues nos arriesgamos a ser expulsados de la Matrix; señalados como parias, seremos desterrados a la triste y gris realidad donde no existen los filtros de colores brillantes que convierten a nuestros «yo» virtuales en entes más llevaderos y agradables a ojos de otros.
Food
Se necesita ser demasiado inocente para pensar que cada uno de nosotros elige de manera consciente todo lo que come. Estamos tan influenciados por la mercadotecnia a través de la televisión que nos hemos empacado una cantidad obscena de basura saturada de conservadores pensando que hacemos lo correcto.
La industria alimenticia se vale de una gran variedad de trucos para llegar a su target, ya sea a través de promociones, recurriendo al uso de la imagen de personajes famosos (reales o ficticios) para enganchar al público o, simple y llanamente, recurriendo a la vil mentira, a la corrupción y al soborno para que las autoridades «competentes» pasen por alto la serie de mensajes confusos que pueden convertir a una persona sana en diabética o hipertensa con el paso de los años. ¿Estamos seguros de que lo que nos llevamos a la boca es por elección propia?
Dreams
Quedarnos dentro de una situación que al principio parecía satisfacer nuestras expectativas pero al final se convirtió en una pesadilla sin escapatoria aparente es decisión de cada quién. No es sencillo descolonizar la mente tras el implacable ataque cotidiano de la industria y sus aliados que convierte el día a día en un círculo vicioso. Encontrar el hilo negro suena utópico pero, si lo logras y no te dejas seducir nuevamente por quienes mueven los engranes de esa monstruosa maquinaria, tal vez puedas desconectarte para pensar por ti mismo y hacer lo que en realidad deseas.
Conclusiones
Seis años después de los seis episodios «originales», se presentaron en la televisión británica igual cantidad de capítulos que siguen la misma línea y que, de hecho, puedes ver en el sitio web oficial del proyecto pero debes pagar una suscripción.
¿Vale la pena? Solo hay una forma de averiguarlo, aunque por lo que noto en las reseñas, siguen la misma fórmula y parecieran más un intento por seguir vendiendo que por innovar. Aún así, los cortos iniciales son dignos de atención y por eso me tienes aquí, invitándote a echar un vistazo a algo que, además de salir de lo cotidiano, te dejará pensando por un buen rato.
Como en toda pieza de arte, lo que se puede obtener de estos cortometrajes es subjetivo y cada quién le dará su propia interpretación. La mía es solo una idea de cuán retorcido puede llegar a ser el fondo detrás de las formas que se nos presentan a través de los distintos medios de comunicación, ya sean digitales o tradicionales. Nada es lo que aparenta, ni tan inocente, ni mucho menos inocuo, cuando se trata de manipular la conciencia colectiva.
