(Pssst, pssst...dale play antes de empezar a leer).

Gracias a la idea del blogger israelí Nir Ofir —surgida el 31 de agosto de 2005 gracias a la similitud entre la secuencia de números «3108» y la palabra «blog»— de celebrar a quienes creamos y alimentamos constantemente estas bitácoras digitales, resulta que tenemos un día designado para todos los que invertimos un poco de tiempo y esfuerzo en nuestros respectivos rincones dentro de la web por distintos motivos: unos por dar a conocer su trabajo, otros por contar anécdotas, desahogarse, desconectarse de la rutina diaria, mostrar fragmentos de su vida a través de fotografías o videos, por comunicar ideas o por el puro gusto.

Sin embargo, de un tiempo para acá, con el auge de las redes sociales y lo sencillo que resulta crear contenido breve y simple adecuado a la cultura de la inmediatez que ha convertido al consumidor de contenido promedio en un ente incapaz de mantener su atención fija en una sola cosa por más de tres minutos, el blogging cayó en una especie de bache del que se ve muy difícil que pueda salir.

Las ideas merecen desarrollo, objetividad. La comunicación merece mucho más respeto del que recibe actualmente, no debe ser limitada ni encasillarse en reels de menos de 30 segundos que te entregan un contenido mal masticado y predigerido para habituarte a no pensar, consumir y seguir haciendo scroll en la pantalla de tu celular.

Por eso es importante mantener con vida por lo menos esta fecha, en la que quienes amamos clavarnos en la textura recordamos por qué disfrutamos tanto lo que hacemos, por qué nos resistimos a ir por el camino fácil.

Así las cosas y siguiendo la tradición, te comparto cinco blogs que aún se mantienen con vida, abriéndose camino a base de letras e ideas originales (y orgánicas) entre todo el basurero que nos rodea gracias a los mal llamados «influencers» o, lo que me encanta llamar dramáticamente, «la vaporosa letrina llena de mierda calentita en que se ha convertido Internet».

Haz click en los enlaces de la lista para visitar cada blog, disfruta la lectura y, si te dan ganas, déjale un comentario al autor. No sabes cuánto amamos que hagas eso.

Este pequeño ejercicio de autocomplacencia para quienes aún tenemos un blog abierto y funcionando es también un agradecimiento para ti, que nos regalas unos minutos de tu tiempo leyendo y opinando acerca de los temas que cada uno de nosotros te presenta con mucho esmero y entusiasmo. Tus comentarios nos ayudan a existir, así que siempre es un placer leerte. 

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