(Pssst, pssst...dale play antes de empezar a leer).

Los ojos correctos pueden provocar un sinfín de cosas desde el primer momento en que los ves, sobre todo si su carta de presentación fue una divertida brisa de simpatía que terminaría por convertirse en una tormenta de química, deseo, enamoramiento y amor.

Después de ese primer impacto, y muchos otros más que han convertido días normales en los mejores de mi vida, me volví propenso y adicto a pasar todo el día atrapado en ellos.

Cuando noté que esas ganas no se iban, quise explorar más allá de la belleza exterior y encontré un alma noble, una ternura sin igual, un corazón bonito y una forma de amar sin condiciones. Al mismo tiempo, además de descubrir que podía entregarme a ti por completo y de una manera que jamás imaginé que podría, sentí unas ganas enormes de protegerte y crecer a tu lado.

Hemos pasado muchos momentos hermosos, otros un tanto duros, incluso dolorosos. Y…¿Sabes algo? Jamás me he arrepentido de estar a tu lado en cada uno de ellos, de disfrutarlos o sobrellevarlos cuando ha tenido que ser así. Todos son pequeños fragmentos de nuestra historia, y me siento honrado y privilegiado por vivirlos junto a ti.

El camino que iniciamos el 16 de marzo de 2024 viendo un Clásico y comiendo alitas, apenas entra en su etapa más seria, sobrecogedora, solemne, pero también feliz y hermosa.

Entre las decenas de cosas que puedo jurarte desde el fondo de mi alma, la más importante es que siempre serás la compañera que elijo para compartir mi vida, del mismo modo que tú me has elegido a mí.

Pase lo que pase, jamás voy a soltar tu mano. Por eso hoy, con toda la felicidad y orgullo de que soy capaz, te llamo mi esposa y te entrego la promesa de que mi vida está dedicada a ti.

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